Noticias

El Pauro Ediciones S.R.L.

Un bebé menor de seis meses tiene una asombrosa capacidad para aprender todo lo que se le enseña. Hasta esa edad, su nivel de aprendizaje es superior al del resto de su vida, asegura el médico estadounidense Glenn Doman.

Por ejemplo, cuando el bebé nace, los padres empiezan a comunicarse con él mediante el lenguaje oral y, en un año, el pequeño entiende cientos de palabras. Este hecho muestra que los bebés son potentes intelectuales.

Doman denomina a este periodo de tiempo la Génesis del genio, y refuerza el concepto señalando que cuanto más pequeño es un niño, más fácil es el aprendizaje.

El especialista estadounidense comenzó a tratar a niños con lesiones cerebrales con el neurólogo Temple Fay en los años 1950. “Utilizaba métodos basados en movimientos progresivos, muy eficaces, tanto en áreas motrices como en áreas más intelectuales. Se centraban en el trabajo con los reflejos”. Al observar los progresos, Doman decidió trasladar sus conocimientos a otros niños, de manera que se potenciara su capacidad de aprendizaje. Así elaboró una teoría sobre el desarrollo cerebral, un Perfil del Desarrollo Neurológico y sistematizó la labor educativa.

Los programas se basan en inputs, (información que se le presenta al niño) quien a veces responde con un output, (la demostración de que ha conseguido retener la información presentada y la conecta con otra recibida anteriormente).

El “truco” del método Doman es que se debe practicar en sesiones breves de modo que el niño no se canse y se quede con ganas de más. El objetivo del método Doman es estimular el cerebro para ayudar a crear conexiones neuronales; cuantas más, mejor.

Basada en la teoría de Doman, Elisa Guerra Cruz —directora del Instituto para el Logro del Potencial Humano, Oficina Latinoamérica (México) — en 2012 llegó a Bolivia para presentar un curso de capacitación para educadores y conferencia-taller para padres de familia en junio en la ciudad de La Paz.

Método Si se estimula al niño desde bebé a que aprenda todo lo básico —colores, formas, objetos, etc. — de forma divertida y sin que se aburra, será más sencillo introducir datos más intelectuales según vaya creciendo. Acompaña el programa con programas de lectura, música, números (matemática), escritura y hasta un segundo idioma, además de insistir en que hable perfectamente su lengua materna.

Regla de oro Es importante que tu hijo se divierta aprendiendo igual que tú y que nunca lo vea como una obligación. Si lo consigues, el pequeño pedirá más. El vínculo que se construye es absolutamente indescriptible. No hagas esto para crear niños genios.

Fuente: La Razón / Érika Ibargüen Ayub.

Sangakoo (http://www.sangakoo.com/spa), que así se llama, está dirigida a estudiantes de 12 a 18 años y profesorado, Secundaria y Formación Profesional, pero también a cualquier persona que quiera recordar lo aprendido o mejorarlo.

Está editada en castellano e inglés. Contiene un amplio temario gratuito para realizar ejercicios de álgebra, cálculo, matemática aplicada, teoría de números y todos los contenidos matemáticos.

Se pueden crear aulas virtuales en las que el profesor interactúa con los estudiantes como si de un aula cualquiera se tratase.

Cada alumno puede ir a su propio ritmo de estudio, y así asegurarse una buena comprensión de los temas estudiados.

Fuente: Globedia.

Una de las principales razones que se dan para defender a los libros digitales en comparación con los tradicionales libros de papel, es el impacto negativo que la fabricación de estos últimos tiene sobre el medio ambiente. A todas luces parece un argumento sensato cuando pensamos en la cantidad de árboles que hay que talar y en los químicos que se utilizan para la elaboración de la pulpa para la fabricación del papel con el cual serán hechos los libros.

Como una primera aproximación a responder este dilema, encuentro una lista en la que contraponen los pros y contras de los libros digitales en comparación con los libros de papel de acuerdo a su impacto ecológico. Es una lista que más bien parece de los mitos urbanos en relación a los libros, pero vale la pena considerarla. La reproduzco y comento:

1) El libro de papel mientras más se usa y más se lee, más “verde” (greener) se vuelve: el argumento es que si, si bien para fabricar un libro de papel hace falta talar árboles y usar químicos perjudiciales, este libro puede ser leído varias veces por la misma o por distintas personas y que, por lo tanto, al pasar de mano en mano “paga su costo” de alguna manera, ahorrando que se tengan que imprimir otros. Esto querría decir, que los libros de viejo serían más ecológicos que los nuevos. Obviamente, esto no toma en cuenta las consecuencias que tiene el deterioro de los libros de papel que incluye el polvo y los hongos, entre otros.

2) El peso de los libros: los libros en papel suelen ser pesados. Mientras más páginas tienen, más pesados son y, por supuesto, mientras más gramaje tenga el papel, pues más pesados aún. Los libros digitales, en comparación, son mucho más livianos. Sin embargo, ya se está pensado dónde se almacenarán la gran cantidad de documentos que se tiene previsto digitalizar para conservar la memoria humana. Hasta la luna ha sido pensada para este cometido.

3) Los libros digitales no pueden serlo sin energía: uno de los primeros puntos en contra de los libros digitales es que necesitan un vehículo para ser leídos. Bien sea una computadora, un lector de libros digitales, un iphone o un smartphone, lo cierto es que los libros digitales no pueden leerse sin energía, sin electricidad. Por poco que sea el gasto que implique, es un gasto para la naturaleza.

4) Los libros digitales no tienen valor de reventa Los libros de papel a medida que envejecen y se agotan se transforman en objetos especialmente valorados en el mercado de los libros de viejo. El mundo editorial español, en particular, tienen una velocidad de recambio de los títulos, que muy pronto muchos de los libros que están hoy en los mesones de novedades pasan a ser reciclados, sus páginas convertidas nuevamente en pulpa para la elaboración de nuevos volúmenes. Los que sobreviven se transforman en ejemplares raros y más valorados, mientras que los libros digitales no tienen un valor editorial como tal. Allí ya hay otro punto interesante para reflexionar.

5) Libros digitales=basura digital: Los libros digitales no vienen solos, es decir, no existen si no es a través de equipos electrónicos que le sirven de vehículo de publicación. Sean lectores especiales para ebooks como el Iliad o el Kindle, a cualquier tipo de pda o teléfono celular, tal como ocurre con las computadoras los equipos en los cuales leamos nuestros libros digitales, pasarán de moda y vendrán nuevos con más capacidad y nuevas utilidades que nos llevarán a sustituirlos y comprar nuevos. Los viejos quien sabe dónde quedarán: arrumados en alguna esquina o francamente en la basura haciendo crecer mucho más los desechos digitales que contaminan, entre otros, a nuestros mares.

Cinco puntos para reflexionar sobre el impacto ambiental de libros digitales y libros de papel. Por supuesto no se agotan y habrá muchos otros que puedan aportar nuestros lectores. Los demás temas, como el impacto educativo por ejemplo, quedarán para otros post. Mientras tanto, de lo que si no hay que dudar es de que lo que se viene es una carrera por nuevos equipos y formatos que desarrollen y hagan accesibles los libros digitales. Habrá que considerar la fuente de energía, entre otros.

Fuente: Fundación Saber.